Pérdida de audición inducida por el ruido: todo lo que necesitas saber

La pérdida de audición inducida por el ruido es un problema común que afecta a muchas personas en todo el mundo. Escribimos este blog post para ayudarte a comprender a quiénes afecta, cuáles son sus causas, los efectos y señales de esta condición, y cómo puedes prevenirla.

¿A quiénes afecta la pérdida auditiva por el ruido?

La exposición a niveles dañinos de ruido puede ocurrir a cualquier edad, afectando a personas de todas las edades, incluidos niños, adolescentes, adultos jóvenes y personas mayores. Según un estudio de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (EE.UU.), al menos 10 millones de adultos menores de 70 años, es decir, más del 6%, muestran en sus pruebas de audición características que sugieren una pérdida auditiva debido a la exposición a ruidos fuertes en uno o ambos oídos. Los investigadores también estiman que hasta el 17% de los adolescentes de 12 a 19 años presentan síntomas indicativos de una pérdida auditiva inducida por el ruido en uno o ambos oídos.

La pérdida auditiva por el ruido puede afectar a cualquier persona expuesta a niveles de sonido altos durante períodos prolongados. Esto incluye trabajadores en industrias como la construcción, manufactura, y entretenimiento, así como músicos y personal militar. Sin embargo, no solo aquellos en entornos laborales ruidosos están en riesgo; cualquier persona que asista regularmente a conciertos, utilice auriculares a alto volumen, o viva en áreas con altos niveles de ruido ambiental también puede verse afectada.

Causas de la pérdida auditiva inducida por el ruido

La principal causa de la pérdida auditiva inducida por el ruido es la exposición a sonidos intensos que dañan las células ciliadas en el oído interno. Estas células son responsables de convertir las vibraciones sonoras en señales eléctricas que el cerebro interpreta como sonido. Una vez dañadas, estas células no se regeneran, lo que lleva a una pérdida de audición permanente. 

La pérdida auditiva inducida por el ruido puede ocurrir de forma repentina debido a un sonido intenso, como el de una explosión o fuegos artificiales. También puede desarrollarse gradualmente por la exposición continua a sonidos fuertes, como los generados en una carpintería, discotecas, fiestas, conciertos con música fuerte y entornos similares.

En el hogar, los ruidos dañinos pueden provenir de fuentes como la cortadora de césped, el soplador de hojas y las herramientas de carpintería.

El sonido se mide en decibelios (dB). Es poco común que los sonidos de 70 decibelios ponderados A (dBA) o menos causen pérdida de audición, incluso con una exposición prolongada. Sin embargo, la exposición prolongada o repetida a sonidos de 85 dBA o más puede causar pérdida de audición. Mientras más alto sea el sonido, más rápidamente puede desarrollarse la pérdida auditiva inducida por el ruido.

A continuación, se presentan los niveles promedio de algunos sonidos comunes, medidos en decibelios:

  • Una conversación normal: 60-70 dBA
  • El cine: 74-104 dBA
  • Motocicletas o motocicletas todoterreno: 80-110 dBA
  • Música a través de auriculares al volumen máximo, eventos deportivos y conciertos: 94-110 dBA
  • Sirenas: 110-129 dBA
  • Fuegos artificiales: 140-160 dBA

Efectos y señales de la pérdida auditiva inducida por el ruido

Cuando estás expuesto a ruidos fuertes durante un período prolongado, es posible que comiences a perder audición gradualmente. Como el daño por exposición al ruido suele ser progresivo, puede que no lo notes de inmediato o ignores las señales hasta que se vuelvan más evidentes. Con el tiempo, los sonidos pueden distorsionarse o volverse más débiles. Puede resultarte difícil entender a las personas cuando te hablan o necesitar subir el volumen del televisor. El daño auditivo causado por el ruido, combinado con el envejecimiento, puede llevar a una pérdida de audición severa, requiriendo el uso de audífonos para amplificar los sonidos y facilitar la comunicación y participación en actividades diarias.

La pérdida de audición inducida por el ruido también puede ser causada por ruidos extremadamente fuertes, como disparos o explosiones, que pueden romper el tímpano o dañar los huesos del oído medio. Este tipo de pérdida auditiva puede ser inmediata y permanente.

La exposición a ruidos fuertes también puede causar tinnitus, un zumbido, silbido, o rugido en los oídos o la cabeza. El tinnitus puede desaparecer con el tiempo, pero en algunos casos puede persistir de manera constante u ocasional a lo largo de la vida. La pérdida de audición y el tinnitus pueden afectar uno o ambos oídos.

A veces, la exposición a ruidos fuertes, impulsivos o continuos, puede provocar una pérdida de audición temporal que desaparece entre 16 y 48 horas más tarde. Sin embargo, investigaciones recientes sugieren que, aunque la pérdida de audición aparente desaparezca, puede haber daño residual a largo plazo.

¿Es posible prevenir la pérdida auditiva inducida por el ruido?

Afortunadamente, la pérdida auditiva inducida por el ruido es prevenible. Aquí tienes algunas medidas que puedes tomar para proteger tu audición:

  • Ser conscientes de qué sonidos te pueden hacer daño: en la medida de lo posible evitar o limitar la exposición
  • Usa protección auditiva: Cuando estés en entornos ruidosos, utiliza tapones para los oídos o auriculares protectores.
  • Controla el volumen: Mantén el volumen de tus dispositivos de audio a niveles seguros y toma descansos para dar a tus oídos un respiro.
  • Limita la exposición: Intenta reducir el tiempo que pasas en entornos ruidosos y busca áreas más tranquilas siempre que sea posible.
  • Revisa tus oídos regularmente: Realiza chequeos auditivos periódicos para detectar cualquier cambio en tu audición a tiempo.

Al seguir estos consejos, puedes disfrutar de tus actividades diarias sin comprometer tu salud auditiva. Recuerda, proteger tus oídos hoy puede prevenir problemas de audición en el futuro.